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diciembre

HA NACIDO, PERO…

Título original: Otona no miru ehon – Umarete wa mita keredoaka
Año: 1932
Duración: 91 min
País: Japón
Dirección: Yasujirō Ozu
Guion: Akira Fushimi, Geibei Ibushiya
Reparto: Tatsuo Saito
Actor: Mitsuko Yoshikawa, Seiichi Kato, Michio Sato, Zentaro Iijima, Takeshi Sakamoto.
Sinopsis: La familia Yoshii se traslada a vivir a un suburbio de Tokio para que el padre esté más cerca de su trabajo. Los dos hijos deben adaptarse a la nueva escuela, pero se encuentran con la hostilidad de un grupo de chicos entre los que está Taro, el hijo del señor Iwasaki, jefe de su padre. Convertidos finalmente en los líderes del grupo, cuando descubren la actitud servil de su padre hacia su jefe deciden organizar una original huelga infantil.
RESEÑA DE LA PELÍCULA – RAPAZ
“LA EDAD DE LA INOCENCIA”
Película dirigida por Yasuhiro Ozu (“Cuentos de Tokio” 1953, “Primavera tardía” 1949, “El sabor del sake” 1962) en 1932, una película que podríamos considerar la primera obra maestra del director y de la que llegó a estar muy orgulloso, tanto que volvió a rodar una historia muy parecida en 1959 titulada “Buenos días”.
La idea nace del deseo de Ozu de hacer una película con niños, inicialmente alegre, pero durante el rodaje se produjeron muchos cambios, haciendo la obra más oscura. Tanto que la productora tardó dos meses en distribuirla.
Aunque por el año de producción la película podía ser sonora, Yasuhiro Ozu, al igual que la mayoría de la cinematografía japonesa, tarda en asumir el sonoro, y no sería hasta 1936 con “El hijo único” que hizo cine sonoro solamente.
La película empieza con niños y acaba con adultos, y es aquí donde descubrimos uno de los mecanismos narrativos típicos de la cinematografía de Ozu: el uso de dualidades, paralelismos y simetrías. Al director le gusta terminar sus películas como las empieza, que los personajes y hechos se reflejen entre sí. En esta ocasión esa dualidad la refleja en el mundo de los niños y en el de los adultos, mostrándonos el maestro Ozu las intersecciones que hay entre ellos.
Se nota que el director viene del cine silente (como muchos otros grandes maestros, John Ford, Fritz Lang..), en detalles como el uso genial de los intertítulos, en cuanto al número y el ritmo, o la tensión dramática que logra con falsos off sonoros, jugando con el fuera de campo, logrando que un film mudo se convierta en uno que se oye.
Les invitamos a descubrir a uno de los mayores maestros del cine japonés, un genio del encuadre y la composición que nos regala una obra que desde la sencillez, nos muestra una perfecta mezcla entre la mejor comedia y el mejor drama.
RAPAZ


