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LUCES DE LA CIUDAD

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4

febrero

Detalle:

Entrada: 4€


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Título original: City Lights

Año: 1931

Duración: 81 min

País: Estados Unidos

Dirección: Charles Chaplin

Reparto: Charles Chaplin, Virginia Cherrill, Florence Lee, Harry Myers, Al Ernest Garcia, Hank Mann, Jack Alexander, Tom Dempsey, Henry Bergman

Película muda.

Charlot, el personaje interpretado por Chaplin, es un pobre vagabundo sin hogar que conoce y se enamora de una florista ciega (Virginia Cherrill). Poco después evita el suicidio de un millonario borracho (Harry Myers), quien le hace promesas de amistad eterna por haberle salvado la vida. Sin embargo, siempre que está sobrio, el millonario le rechaza, pero vuelve a su amistad y a ser generoso cada vez que está bebido, lo que es frecuente.

Inicia un romance con la florista, quien lo toma por un millonario. Cuando descubre que van a embargar la casa de la chica si no reúne dinero suficiente -al leer la nota de desahucio además de un periódico donde dice que un doctor cura la ceguera-, prueba suerte en diferentes trabajos (entre ellos, una competición de boxeo). Obtiene, finalmente, mil dólares de su amigo el millonario, quien se los regala generosamente porque se encuentra ebrio. Una vez sobrio de nuevo, niega conocer a Charlot y hace que le persiga la policía. Charlot da el dinero a la florista, quien así consigue evitar ser desahuciada y puede someterse a una operación que le devuelve la vista. El protagonista, en cambio, es capturado por la policía, acusado del robo de los mil dólares, y pasa una larga temporada en prisión. Al salir, vuelve a encontrarse con la florista, que ahora regenta una tienda en lugar de vender en la calle y vive con la esperanza de reencontrar a su supuesto millonario. La película termina con la escena en que la florista reconoce a Charlot como su benefactor.

RESEÑA DE LA PELÍCULA (Rapaz)
“LOS GRITOS DEL SILENCIO”

Película dirigida,escrita (conjuntamente con Harry Clive y Harry Crocker ,aunque no acreditados) e interpretada por Charles Chaplin en 1931, en el que sería su quinto largometraje.

La idea de Chaplin para este film parte de la premisa de un payaso que se queda ciego e intenta esconder esta discapacidad a su hija, combinación típicamente “Chapliniana” de humor de pantomima y patetismo. Esta idea fue evolucionando hasta el argumento que ya conocemos dividido en una subtrama diurna y otra nocturna. La primera con un toque más sentimental (relación de Charlot y la florista ciega) y la segunda de tono más cómico (relación con el excéntrico millonario).

El guión le llevó casi un año y el rodaje casi dos, cosa que fue posible porque Chaplin fue su propio productor (costó casi un millón y medio de dólares de la época).

Cuando se inicia el rodaje de la película, los films hablados ya eran una realidad. Chaplin decide no obstante no incluir diálogos en la película y sólo utiliza efectos de sonido (discurso de inauguración de la estatua ridiculizando las voces con pitidos, que era su forma de burlarse como él decía de esas películas sonoras en las que la gente sólo hacía que hablar, hablar y hablar.., la escena en la que se traga un silbato o cuando come spaguettis). También compuso por primera vez una banda sonora específica (basada en “La violetera”) sabiendo que ya no habría un acompañamiento musical en vivo en la proyección.

La clave de todo el film es la escena final. La película se construyó alrededor de este momento( el reencuentro del vagabundo y la florista). Toda la escena rebosa ternura y está calculadísima al detalle. El instante en que ella le coge de la mano y le reconoce por el tacto es uno de los instantes más bellos y mágicos de la historia del cine.

Por más que haya sido imitada, pocas historias de amor consiguen ser tan conmovedoras como “Luces de la ciudad”, ni tener su ardoroso espíritu crítico y subversivo contra esa sociedad que hace de la riqueza un sinónimo de virtud y la banal imagen exterior como si fuera el espejo del alma.

En este mundo donde está instaurado que los gobiernos nos roben, que la injusticia se legisle como justicia, que los de abajo tengan que llorar para que los de arriba rían, que los números sean más importantes que las personas y que competir se impone a compartir, sólamente una película de Chaplin es capaz de redimir a la especie humana y de hacernos exclamar que hay esperanza. Porque su personaje de Charlot es el resúmen y la sublimación del hombre y estoy convencido de que si no hubiera existido, tendríamos que haberlo inventado.

RAPAZ